Una cena prehistórica recrea en el Parador de Ciudad Rodrigo la dieta humana hace 20.000 años

Juan Carlos Ontoria

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  • El menú paleolítico persigue poner en valor y promocionar el yacimiento arqueológico Sierra Verde, una de las mayores galerías de arte rupestre al aire libre de toda Europa.
  • Trucha al humo, champiñón natural, berros, codorniz macerada, ciervo asado, nueces caramelizadas con miel, pan ácimo, jugos de frutos del bosque y tisanas de hierbas son algunas de los productos que se degustarán.
  • La experiencia cuenta con el asesoramiento de Ramón Montes Barquín, doctor en Prehistoria y coordinador técnico del Itinerario Cultural del Consejo de Europeo “Caminos de Arte Rupestre Prehistórico”.

Descubrir los sabores que disfrutaron los grandes cazadores de la Edad del Hielo es posible gracias a la cena prehistórica programada por el Parador de Turismo de Ciudad Rodrigo para el próximo sábado 28 de agosto. El establecimiento salmantino de la cadena hotelera pública ha organizado una original experiencia arqueológica y paleo-culinaria que permitirá acercar a los comensales a la dieta humana y a los modos de cocinado de los alimentos hace la friolera de 20.000 años.

Bajo el epígrafe “El menú de Siega Verde”, esta iniciativa única persigue poner en valor y divulgar el yacimiento arqueológico homónimo, situado a apenas 15 minutos del Parador. Un magnífico paisaje en el que, sobre las rocas de pizarra, ubicadas junto al río Águeda, se abre una de las mayores galerías de arte rupestre al aire libre de toda Europa: el Conjunto de Arte Paleolítico de Siega Verde, declarado Patrimonio Mundial en 2010. Un paraje que, al igual que enclaves como Lascaux, Altamira, Tito Bustillo o el Vale do Côa, acogió en el Paleolítico Superior a homos sapiens que dejaron inmortalizadas para siempre sus huellas en forma de animales y signos abstractos.

A partir de los datos científicos obtenidos en los últimos años en las excavaciones, el menú, en sus ingredientes esenciales, se ajusta perfectamente, con las lógicas adaptaciones a los paladares contemporáneos, a lo que pudieron comer los cazadores-recolectores que moraron en Siega Verde en aquel fascinante periodo en el que dominaban el fuego.

Para abrir boca, trucha de río al humo con romero y champiñón natural laminado aderezado con escamas de sal y tomillo. A continuación, se servirán berros con codorniz cocinada macerada con hierbas y acompañada con frutos rojos. Como plato principal llegará a la mesa un lomo ciervo asado con aromáticas, castañas, crema de manzana y menta. Y como postre, una divertida propuesta a base de nueces caramelizadas con miel y una tisana de hierbas, ya que en aquella época era habitual la preparación de infusiones en bolsas de cuero rellenas de agua y cantos rodados calentados al fuego.

La cena paleolítica, que tendrá como escenario los jardines del Parador, se acompañará con pan ácimo y como bebidas con agua natural y jugo de arándanos y moras, ya que hay que esperar hasta finales del Neolítico para documentar el consumo de vino.

El Parador mirobrigense ha contado para desarrollar este atractivo y exclusivo proyecto con el asesoramiento de Ramón Montes Barquín, doctor en Prehistoria y coordinador técnico del Itinerario Cultural del Consejo de Europeo “Caminos de Arte Rupestre Prehistórico” quien ese mismo día, justo antes de la cena, impartirá un charla-taller en salón imperial del Parador.

Para disfrutar de esta experiencia se ha fijado un precio de 40 euros por persona, impuestos incluidos. Las plazas son limitadas y es necesario realizar reserva precia en ciudadrodrigo@parador.es o en el teléfono 923 46 01 10.

Además, la experiencia podrá ser completada con una visita guiada matutina al formidable enclave rupestre de Siega Verde, cuyo precio no está incluido en el paquete.

Esta no es la primera actuación en el ámbito de arqueogastronomía emprendida por Paradores, que entre sus valores tiene el cuidado de la cultura gastronómica tradicional y el compromiso de fomentar e investigar la gastronomía, la tradición culinaria y los productos de las regiones donde se asientan sus establecimientos. En esta misma línea, hace dos años, el Parador de Antequera ya puso en marcha con una excelente acogida una cena teatralizada en que rescató la cocina que practicaban los pueblos íberos hace algo más de dos milenios.

Juan Carlos Ontoria