Paradores potencia la presencia en sus cartas de las recetas tradicionales de dulcería y pastelería

Juan Carlos Ontoria

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  • Está realizando cursos formativos en las diferentes regiones para sus cocineros y ayudantes de cocina de cara a transmitir a las nuevas generaciones el recetario atesorado en sus 94 años de historia.
  • El objetivo es ponerlo en práctica en la carta de postres del restaurante

Piononos, pastel ruso, tarta de Santiago, bartolillos, goxua, perrunillas, crema catalana, pestiños, fardelejos, yemas de Ávila, filloas, flores manchegas, paparajotes, ensaimada, costrada, tocino de cielo, bartolillos, natillas, pescajús, arroz con leche… el listado es interminable.

En España hemos tenido gran tradición en pastelería y dulces desde que los árabes introdujeron el cultivo de la caña dulce con el que pudimos disfrutar del azúcar con mucha antelación que el resto de Europa. Y en sus cerca de cien años de andadura Paradores se ha significado por seguir conservando esas costumbres culinarias ofreciendo en sus cartas postres con tradición, unos muy populares, que se conocen en todo el país con pequeñas diferencias en su elaboración, y otros locales, que no faltan en las fechas señaladas de cada pueblo o ciudad.

Desde sus inicios, Paradores de Turismo ha tenido a gala ser el paladín de aquellas recetas que sus cocineros elaboraban en sus fogones. Un saber que llevaban consigo cuando se trasladaban a otro Parador, conservándolo como un tesoro y poniéndolo en práctica allí donde iban, especialmente la dulcería y los postres tradicionales.

Más de un centenar de recetas regionales y tradicionales

A lo largo de estos 94 años de historia, la compañía ha atesorado un amplio y magnífico porfolio lleno de cultura, tradiciones y gastronomía. Un legado que no quiere que se pierda y cuya presencia apuesta por potenciar en sus restaurantes en la carta de postres. Un recetario popular de dulcería y de postres que es historia de Paradores y por ende de la gastronomía española. Elaboraciones propias y sencillas que apuesta por seguir ofreciendo con la calidad e identidad que le caracterizan y que sus clientes tanto agradecen.

De cara a que las nuevas generaciones pongan en práctica este recetario repostero en el día a día en la carta de postres, donde por política de la empresa tiene una presencia obligada, desde Paradores se ha puesto en marcha un curso de cocina dulce diseñado para cocineros y ayudantes de cocina con el objetivo de recuperar y fomentar esa gastronomía dulce tradicional. Una experiencia para la que se cuenta con la colaboración como formador interno con Daniel Turrado, jefe de Cocina de Paradores ya jubilado. Inicialmente se han previsto nueve acciones formativas, dos en cada región (Centro, Norte, Sur y Este) y una más exclusiva para las islas Canarias.

Fiel a la filosofía y a la misión de la compañía, desde el departamento de Restauración siempre se ha indagado e investigado en las costumbres culinarias de cada zona donde se ubica un Parador con el fin de rescatar y actualizar platos y dulces locales tradicionales. En aquellos lugares donde no existía un postre tradicional, los cocineros de Paradores buscaban la mejor fórmula para incorporar en la carta una propuesta de nueva creación con el afán de que se convirtiera en tradicional y típico de la zona. Así ocurrió, por ejemplo, en Oropesa con la Tarta del Beato o en Ribadeo con la Tarta de Santa Cruz, hoy plenamente integrados en el recetario popular de la comarca. El curso abarca más de un centenar de recetas artesanas de cremas y masas básicas, bollería -como los clásicos suizos y cruasanes que se elaboraban en las cocinas y se ofrecían a los clientes cada mañana recién horneados-, pastas, galletas, bizcochos, tartas, masas de levadura, hojaldres, compotas y mermeladas artesanas, postres tradicionales, postres de fiesta, de sartén, helados y postres semifríos o la dulcería más emblemática o con historia de Paradores.

Juan Carlos Ontoria