La gastronomía leonesa en Semana Santa

José Cañedo

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potaje de vigilia

A pesar de que la Semana Santa, se supone, que es una época de religiosidad y recogimiento, en León se convierte en una verdadera fiesta, yo diría que la fiesta por excelencia junto a San Froilán.

Aquí nos ponemos morados comiendo y bebiendo, de paso vemos alguna procesión para que no se diga, pero eso sí, entre limonada y limonada. Los propios papones tienen un sinfín de comidas, cenas; también desayunos en los descansos de las procesiones, sobre todo los braceros, que realmente se lo merecen.

La gastronomía leonesa en estas fechas es muy variada, aunque lo más conocido es la limonada y salir a “matar judíos”, historia que tiene varias versiones. La que más me gusta es la que cuenta que un montón de cristianos leoneses del medievo, aprovechando que en estas fechas los judíos habían matado al hijo de Dios y que sus relaciones no eran nada buenas, se atiborraban del brebaje y al que pillaban, leña. La ruta era desde el Barrio Húmedo hasta Santa Ana, donde se encontraba la judería. Era el botellón de la época, pero a lo bestia.

En Semana Santa seguimos en Cuaresma y por lo tanto se “respeta” la vigilia, en consecuencia, los platos típicos, debido a la gran influencia de la Iglesia en aquella época, son aquellos que no llevan carne y León está lejos de los puertos de mar. Por este motivo tenían que echar mano de productos en salazón, escabeches, legumbres y dulces.

Este tipo de cocina ha llegado hasta nuestros días y el bacalao era básico en nuestra alimentación, en varias versiones, la más popular en nuestra tierra es al “ajo arriero”. Otra manera de cocinarlo es en potaje con garbanzos y espinacas, magnifica receta, así como en ensalada con tomate y pasas, algo menos conocida.

En La Bañeza el Miércoles Santo se celebra el Santo Potajero, la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, desde tiempos inmemoriales alimentaba a los pobres de solemnidad con un guiso de garbanzos, bacalao y arroz.

La tortilla de escabeche o la de patata tienen su tradición, el Domingo Tortillero, que se celebra en diversos pueblos de la provincia. Concretamente en Sahagún, el domingo anterior al Domingo de Ramos los mozos piden huevos a sus padrinos, hacen una tortilla, se la comen y después van a la subasta de los pasos del Viernes Santo.

El congrio, pescado de larga duración o las aceitunas aliñadas con cebolleta, pimentón y aceite de oliva, tienen su espacio gastronómico en la Semana Santa leonesa.

En el capítulo de los postres, la estrella es la torrija, que consiste básicamente en una rebanada de pan mojado en leche, con limón y canela, rebozadas en huevo, fritas y regadas con miel. Ahora hay una gran cantidad de variedades.

Lo que si tengo claro es que el que venga a León por estas fechas, además de ver unas impresionantes procesiones, de las mejores de España, no se van a ir con hambre, ya nos encargaremos de ello en todos los pueblos de la provincia.

José Cañedo
Secretario General de la Academia Leonesa de Gastronomía