Paradores cacereños, entre la modernidad y la mística monacal

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En tierras extremeñas, a un escaso medio centenar de kilómetros -la distancia que separa Cáceres y Trujillo-, puede disfrutarse de las dos versiones conceptuales que definen los Paradores de Turismo: modernidad y clasicismo. Este es el “orgullo” del que presume el director de los dos paradores cacereños, José Menguiano Corbacho.

Menguiano, reconocido en 2018 como Mejor Director de Hotel en España, habla con pasión de estos dos emblemáticos establecimientos bajo su mando. Ya solo la ubicación del Parador de la capital, en el casco antiguo de una ciudad Patrimonio de la Humanidad “que nadie debe perderse”, asegura que es “todo un privilegio”. Un proyecto, que conjuga modernidad y tradición, del que destaca especialmente que ha logrado recuperar la Historia de Cáceres en un momento muy importante, como son los siglos XIV y XV, en el que los palacios “empiezan a tener una continuidad” en respuesta a la configuración social del Antiguo Régimen en España.

Concebido inicialmente como Hostería, se convierte en el actual Parador con 39 habitaciones cuando a los Palacios de los Marqueses de Torreorgaz se les unen las casas de los Ovando Mogollón, Perero y Paredes. Un armonioso conjunto renacentista del que enamora su elegancia y su exquisita rehabilitación. Sobresale la torre blasonada, el elemento más antiguo, que posee una preciosa terraza balaustrada, con un balcón en la esquina, y una ventana gótica con doble arco.

SECUELAS DE UNA VENDETTA REAL

Según pone de relieve Menguiano, fue “desmochada” -quitadas sus almenas-, al igual que otras torres defensivas de Cáceres, por orden de la reina Isabel la Católica.  Cuentan los historiadores que, tras imponerse en la lucha por la sucesión de Enrique IV a su sobrina Juana la Beltraneja, la monarca dictó el derribo de las torres que superasen la altura de los tejados de los palacios de la nobleza cacereña que, mayoritariamente, había apoyado a la Beltraneja.

A lo largo del tiempo este elemento se ha podido reconstruir en gran medida si bien no se han podido recuperar ni la nobleza que tenía en su momento ni todos los elementos que caracterizaban a las torres cristianas, como el matacán. Pese a ello, el director del Parador garantiza que desde este punto se disfruta de una de las mejores vistas 360º de Cáceres. “Es para dar envidia”, afirma. Y aunque no tiene una accesibilidad fácil puesto que está incorporada a una de las habitaciones superiores especiales, “diciéndolo bajito” no pone objeción a mostrarlo si la estancia no está ocupada y alguien muestra especial interés.

La fachada del siglo XVIII, con su portada neoclásica en la que lucen los escudos señoriales de las Casas de Carvajal y Ulloa, y su pequeño y armonioso patio interior son otros de los grandes atractivos de este singular alojamiento que dispone de espectaculares habitaciones de techos abovedados.

UBICACIÓN A PRUEBA DE GPS

Emplazado en la mitad de la calle Ancha, en pleno casco histórico, Menguiano no desaprovecha cualquier ocasión para advertir a los posibles clientes o visitantes de las dificultades de acceso y de aparcamiento. Y de que dentro de un entramado medieval peatonal su ubicación es a prueba de GPS. “Advertimos a todos los aventureros que sean receptores de nuestros consejos porque bajar una escalera con coche, salvo James Bond, es complicado hacerlo”, alerta.

Con la exquisita restauración integral acometida en 2010, con la que la construcción histórica se ha adaptado para cubrir las nuevas exigencias, el Parador se ha convertido en un espacio moderno que transmite elegancia, categoría y confort. Una intervención que reconoce que le ha dado un aire que en algunos momentos ha sido discutido y que atribuye a quienes no conocen el edificio en su conjunto.  “Tenemos una modernidad en cuanto a la limpieza, la limpieza de objetos que teníamos, y el color se cambia y se adapta un poco. Esos colores medievales que algunos Paradores han tenido y que tanto echan de menos muchos niños ahora ya mayores que venían a los Paradores y nos veían como ese sitio diferente”, explica.

Pero en su opinión uno de los grandes aciertos y que constituye uno de los principales elementos diferenciales es la decoración cálida, elegante y contemporánea. Se ha apostado por combinar cuadros renacentistas y barrocos con piezas arqueológicas y obras de arte contemporáneo de un amplio elenco de creadores, como Manolo Valdés, integrante del Equipo Crónica, enriquecido con una acertada mezcla tanto de muebles y elementos clásicos, como bargueños o armaduras, a diseños modernos, como unos escultóricos sillones de cartón que firma Ana Yago.

“La decoración que hizo Paradores es algo realmente llamativo. Hay arte moderno memorable con cuadros del siglo XVI o XVII. Y creo que este Parador, como algunos otros después, en los últimos 10 años se ha ido cargando no solamente del valor histórico que tienen los Paradores y su infinidad de cuadros, tapices… y también elementos como muebles, atractivo hace que el Parador tenga el encanto y sea, dentro de la Red de Paradores, de esas restauraciones por las que más nos felicitan. Una lograda propuesta de interiorismo que “conserva sólo las justas pruebas de su origen, sin impedir el sosiego y el confort que el visitante merece y requiere”. conviven diferentes estilos decorativos que se integran en el conjunto arquitectónico sin evidenciar la distancia que hay entre sus orígenes

Otra de las características que reseña el director es que, pese a las limitaciones que impone Patrimonio “que no hemos podido llegar  -lamenta el director- a una parte que nos gustaría, que es la incorporación de paneles o algo así”, se ha logrado un parador accesible, ‘inteligente’ por las soluciones domóticas adoptadas y ‘verde’, por las medidas de ahorro energético y respetuosas con el medio ambiente instaladas como calderas de alto rendimiento, bombillas tipo led o sistemas de control de climatización.

ESCENARIO DE JUEGO DE TRONOS

Extremeño sin acento, resultado de su esforzado paso estudiantil por Madrid, Menguiano habla con pasión del otro establecimiento bajo su tutela. Un Parador de historia reciente que se alza sobre un antiguo convento del siglo XVI en la histórica y monumental Trujillo. Confiesa que cuando uno piensa en esta cuna de descubridores se imagina su Plaza Mayor, un hermoso y amplio coso renacentista situado a 400 metros; pero previene de que el resto de la ciudad, plagada de palacios, encierra muchos tesoros que no hay que perderse. “Esa plaza es monumental, pero he de decir que cuando uno se va de esa plaza creyendo que ha descubierto algo, ha descubierto un 10%. Trujillo es una ciudad que gracias a los descubridores que volvieron a su tierra ya con mucho dinero y oro, trataron de darle un toque de nobleza importante”, explica.

Entre sus muchos encantos, destaca que su castillo, fortaleza erigida entre los siglos IX y XII sobre una antigua alcazaba árabe de la que se conservan dos aljibes, y sus murallas han sido escenario del rodaje del rodaje de la exitosa serie de HBO “Juego de Tronos”, que cuenta con una legión de seguidores repartida por todo el mundo, junto al conjunto monumental de Cáceres o el impresionante espacio natural de Los Barruecos.

El Parador se emplaza en el convento del siglo XVI de Santa Clara, conservando el ambiente de paz y sosiego que le imprime su estructura conventual. Menguiano muestra el agradecimiento hacia las monjas concepcionistas que lo ocuparon ininterrumpidamente desde 1533 hasta 1984 cuando lo cedieron a Paradores para su reconversión en alojamiento turístico. Un acuerdo en el que también participó la Diputación.  “Nos dicen las monjas, que siguen agradeciéndonos que les pudiéramos habilitar un espacio justo enfrente, que realmente ellas vivieron muy bien en ese convento pero que entendían perfectamente la acción que nosotros queríamos hacer de darlo a conocer y que todo el mundo pueda disfrutar de un alojamiento”, argumenta.

En el arranque de este siglo se acometió una restauración espectacular que muestra el conjunto como un Parador clásico. “Trujjillo es el parador clásico. Grandes pasillos y habitaciones amplias, porque las antiguas celdas las modernizamos e hicimos que fueran confortables y con los espacios adecuados. Y eso también ha sido un éxito de Paradores en el afán de conservar y mantener edificios como tenemos el de Trujillo”, pormenoriza.

El espacio rezuma paz, sosiego y ambiente monacal. En su interior sorprenden dos hermosos claustros, uno de ellos de doble pórtico con arcos y columnas renacentistas inicio del Herreriano; el segundo proporciona al conjunto una nota de luminosidad que embellece el entorno.  Conserva además la espadaña plateresca y una iglesia que, tras su restauración, de destina a la celebración de eventos.

DEL JAMÓN  PATANEGRA AL CEVICHE

El Ayuntamiento de Trujillo y el Parador mantienen estrechos lazos con América Latina y de manera muy especial con la ciudad homónima peruana, en el ámbito del intercambio de experiencias. Menguiano revela que se está trabajando en la posibilidad de colaborar con las aulas de gastronomía de la Universidad de los jesuitas de Trujillo (Perú) “que tienen unos niveles muy altos” para establecer algún tipo de centro de tecnología de cara a compatibilizar las dos cocinas. Una iniciativa gracias a la cual han descubierto, por ejemplo, las posibilidades que abren para nuestros productos preparaciones como el ceviche.

“Este año hemos presentado en Madrid Fusión en el Saborea España, Saborea Trujillo, un ceviche de bacalao. El año pasado lo hicimos de lubina, que iba perfectamente con otra tapa que hemos hecho de otro producto extremeño que es la patatera, esa morcilla que, mezclada con elementos modernos, como los macarons, hacer un bocado pequeño, un minibocadillo de macaron con patatera. Y esa es nuestra oferta fundamental y es en la que Trujillo, el Ayuntamiento y algunos establecimientos estamos trabajando”.

Y es que la gastronomía es uno de los ‘platos fuertes” de los dos Paradores cacereños con una restauración de cocina regional con un toque de vanguardia.  Unas cartas en las que no faltan el irresistible e inimitable jamón pata negra y otros productos chacineros como el lomo doblado, las carnes de cerdo ibérico, la ternera retinta, el tradicional zorongollo (exquisita ensalada de verduras), contundentes asados de lechazo y cochinillo o la Técula Mécula, postre autóctono a base de yemas de huevo, almendra molida, manteca de cerdo y hojaldre como base.

El director hace hincapié en que, fundamentalmente, han apostado por los quesos, y no solo la renombrada Torta del Casar, sino también otras producciones vanguardistas entre las que recomienda, por ejemplo, los quesos artesanales de cabra de Granadilla “que son espectaculares”.  Asimismo, dado que tiene a gala que Extremadura es “la despensa” nacional, promociona el tomate “del que somos los mayores productores de España”, uno de cuyos mayores exponentes en sus Paradores es un plato regional: la Sopa de tomate al comino con Higos pajareros.

Como mensaje a los turistas extranjeros que visiten nuestro país, Menguiano sugiere que no pueden dejar de disfrutar de Extremadura “que va a ser la gran sorpresa que van a recibir cuando descubran España”. Y entre los numerosos motivos que sobran para recorrerla elogia especialmente la luz de invierno “que es absolutamente maravillosa”.

Juan Carlos Ontoria