El Parador de Mojácar viste de verano su Menú Capital de la Gastronomía 2019

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El establecimiento ha renovado de cara a la temporada estival el menú especial de entremeses de la capitalidad, compuesto por tapas y platillos típicos y tradicionales de Almería y su provincia. El genuino Chérigan, el relleno de huevo, el perro colorao o la cuajadera de pulpo de la Garrucha son algunas de las nuevas propuestas incluidas en la oferta.

Con la llegada de la temporada veraniega el Parador de Mojácar ha renovado el menú especial que ofrece con motivo de la designación de Almería como Capital de la Gastronomía 2019. Una propuesta con la que desde Paradores se ha querido rendir homenaje a uno de los signos distintivos de la gastronomía almeriense: la tapas, auténtica religión en estas latitudes del levante andaluz.

Dentro de la filosofía de la cadena pública hotelera de apostar por las especialidades locales donde el protagonismo reside principalmente en el producto de cada lugar y por la recuperación de las recetas más tradicionales, en la carta del establecimiento mojaquero se han adaptado para este acontecimiento gastronómico los míticos “entremeses” de Paradores, recuperados en 2018 con motivo del 90º aniversario.

Una apetecible oferta compuesta para la ocasión por tapas y “platillos” típicos y tradicionales de Almería y su provincia, algunos de las cuales forman parte del acervo almeriense. El surtido menú de cocina en miniatura comprende cinco recetas frías, seis calientes y una degustación de postres artesanos que se varían en cada estación en función de la temporalidad.

El Chérigan como abanderado

La carta estival de “Entremeses de la Capitalidad Española de la Gastronomía 2019” está abanderada en el apartado frío por el Chérigan, quizá la tapa más típica y auténtica de Almería. Una popular tosta de pan untada con alioli, y en este caso con atún y pimiento asado, aunque también se pueden añadir otros ingredientes. También se degusta el clásico y refrescante salmorejo andaluz y lomo de la tabla. Además, del menú primaveral se mantienen el Queso de oveja curado de la Sierra de los Filabres y el Relleno de huevo de los Vélez -una especie de butifarra casera blanca-, que en esta ocasión se acompaña de “Perro colorao” de Oria, fiambre único de este municipio del Valle de Almanzaro con una composición parecida a la longaniza roja que toma su nombre de la forma con que se conoce a la tripa en la que se envasa y cura, denominado “perro” en la zona norte de Almería.

Entre los platos calientes no podían faltar una buena Fritura de pescado de lonja, las universales Croquetas de jamón ibérico o el Crujiente de la particular morcilla de la localidad chacinera de Serón. Las Pastelas de ave y especias morunas (pasta crujiente rellena de pollo especiado) se prorrogan en la carta, completándose la propuesta con Cuajadera de pulpo de Garrucha (elaboración a base de cebolla, patatas, tomate, pescado, laurel y pimienta que se hace al horno con vino blanco) y Sopa marinera de la misma localidad costera, afamada por sus suculentas gambas rojas.

La selección de postres tradicionales comprende tres irresistibles y refrescantes sugerencias: Sorbete de mojito, Toffe de queso con frutos rojos y yogurt de hierbabuena con gelatina de miel.

La iniciativa del Parador de Mojácar posibilita, de manera sucinta, un acercamiento bastante aproximado a la rica y variada gastronomía almeriense a través de la ya arraigada costumbre española de comer a base de pequeñas porciones de diferentes platos. Una tendencia a la que Paradores precisamente se adelantó con los citados entremeses, que se convirtieron en “todo un reclamo” en los años 60 y 70 y continúan de plena actualidad. Durante los meses de julio y agosto el menú solo está disponible en servicio de cena.

Juan Carlos Ontoria